Secretos de la k-beauty

La revolución viene de Oriente: las coreanas dominan el cuidado de la piel con una rutina infalible y

Descubrir la industria de la belleza coreana es entrar en un universo hecho de pieles perfectas y sanas, maquillaje imperceptible, productos inéditos y tan lindos que dan ganas de coleccionarlos. El cuidado de la piel en el país oriental es un deporte nacional y una obsesión: los coreanos pasan sus horas libres en los spas y no es infrecuente que la rutina de belleza sea tema de conversación en la oficina.

La invasión coreana llegó de a poco a Estados Unidos y hoy ya es furor entre expertas, blogs especializados y publicaciones de moda. Una de las responsables es Charlotte Cho, fundadora de Soko Glam, blog de belleza y plataforma de venta de cosméticos coreanos que acercó este universo a las consumidoras occidentales. En The Little Book of Skin Care, Cho analiza el fenómeno y revela el abecé de esta filosofía que promete transformar la piel por completo.

Sus mandamientos:

Primero la piel, después el maquillaje
La idea no es tapar imperfecciones con bases innovadoras sino ir hacia la raíz del problema y tratarla con los productos específicos que requiera. Cuanto más sano está el cutis, menos camuflaje necesita.

No hay fidelidad a las marcas
Las coreanas no se casan con una marca sino que prueban de todo. Por supuesto, esto pone grandes presiones sobre las compañías de belleza: los productos tienen que funcionar y ofrecer algo más para poder sobrevivir en este mercado tan competitivo.

No solo el qué sino el cómo
La rutina tiene entre seis y diez productos, pero no basta con aplicárselos uno tras otro así nomás: cuidarse la piel es un ritual y un tiempo separado para el relax y el disfrute. Cada paso del tratamiento tiene su porqué y su técnica.

La hidratación es clave
La piel tiene que estar hidratada 24 horas: no se lleva mate sino jugosa para un efecto final fresco. Además de humectar a la mañana y a la noche, las coreanas aplican alguna bruma facial durante el transcurso del día.

Diversión
Uno de los conceptos más importantes de la industria tiene que ver con el packaging. Sí, el producto tiene que ser buenísimo y cumplir con lo que promete, pero además tiene que tener un envase colorido, tierno o simplemente lindo: suelen tener colores fuertes, dibujos aniñados o formas de animales y frutas. La rutina no es una tarea más a cumplir sino un momento de autogratificación.

Iluminar, iluminar, iluminar
El objetivo ulterior de toda la rutina es obtener una piel más luminosa, como si tuviera su propio reflector que viene del interior. Además de hidratar para conseguir el efecto, las coreanas aman los highlighters o iluminadores, que usados con precisión acentúan esta apariencia saludable.

La rutina
Es larga -tiene entre seis y diez pasos- pero vale la pena: en apenas pocos días se ven los resultados de prestarle la atención y el tiempo necesarios a la piel. Se empieza por una doble limpieza, primero con un producto al aceite y luego con uno jabonoso. Después se exfolia, se aplica un tónico y acto seguido una esencia, el corazón de la rutina coreana, que hidrata y activa la renovación celular. Llega el turno del sérum y de la mascarilla, una de las partes más relajantes de la experiencia. Las de tela o las de gel son muy populares y ya se consiguen en Argentina. Para finalizar, una tríada infaltable: contorno de ojos, crema hidratante y protector con filtro SPF, porque nada atenta más contra una piel joven que la luz del sol.

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